1. Ladridos: El mediador recomienda que el vecino Andrés proporcione al perro el entrenamiento adecuado (p. ej., consulta con un veterinario o un etólogo canino) y tome medidas para reducir los ladridos (más ejercicio, estimulación mental). Si los ladridos no cesan, sugiero una visita a la inspección municipal de convivencia vecinal, la cual podría ordenar medidas.
2. Bozal en zonas comunes: Recomiendo que el vecino Andrés coloque sistemáticamente un bozal al perro en el ascensor y los pasillos del edificio, según lo exigen el reglamento interno de la mayoría de los edificios y la Ley de Protección Animal. Un pastor alemán es un perro grande, independientemente de su amabilidad.
3. Acuerdo: Propongo que los vecinos Miguel y Andrés celebren un acuerdo: el vecino Andrés limita los ladridos (p. ej., proporcionando un rincón tranquilo por la noche), y el solicitante Miguel tolera los ruidos diurnos normales. Si el acuerdo no funciona, sugiero una advertencia por escrito al administrador del edificio.
Nota final: El solicitante Miguel señaló que "un perro grande no pertenece a un bloque de pisos", pero esto no es relevante. El problema no es el tamaño, sino que el perro cause ruido en el ascensor. Aconsejo al vecino Andrés que proporcione al perro el entrenamiento adecuado y un bozal para no molestar a los vecinos.