1. Objeto de la mediación: Deseo sexual desigual entre el iniciador Pedro y su esposa, la coparticipante Nina, confirmando ambos la misma descripción de los hechos.
2. Valoración: El iniciador Pedro manifestó que desea más sexo, y la coparticipante Nina simplemente lo confirmó. Por lo tanto, la disputa no es sobre los hechos, sino sobre las expectativas. El principio fundamental que debe respetarse es la autonomía corporal: ningún miembro de la pareja puede reclamar la sexualidad del otro, incluso si su deseo es sincero y comprensible. Al mismo tiempo, el menor deseo de Nina no es un defecto que deba corregirse. Es una diferencia, no una falta.
3. Propuesta de mediación: La persona mediadora aconseja una conversación abierta en la que Pedro diga qué significa para él la sexualidad, y Nina diga qué significa para ella la cercanía y cuándo está abierta a ella. Recomienda que ninguna de las partes presione a la otra y que se busque una solución únicamente mediante el consentimiento. Sería sensato reconocer que un deseo diferente no significa rechazo de la persona. Una solución justa entre las partes no es una compensación, sino respeto mutuo y un acuerdo que tenga en cuenta a ambas.
4. Observación final: Las parejas felices saben cuándo decir «no» y cuándo decir «una vez más», pero los verdaderos artistas consiguen encajar ambos en la misma frase sin perder el ritmo.
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